Después de que, por su culpa, Roma se llenase de candados –cuando los lectores, imitando a la pareja de enamorados de la novela Tengo ganas de ti, escribían sus iniciales en los candados, los enganchaban en el puente Milvio y tiraban la llave al río Tévere–, el escritor italiano Federico Moccia parece ser el escritor más criticado por los expertos, pero es también el más leído; o, al menos, el más vendido.

Pero más allá de los best seller, ¿cuánta literatura italiana traspasa fronteras? «La recepción de autores contemporáneos italianos es razonablemente buena, con grandes nombres como Antonio Tabucchi, Claudio Magris, Alessandro Baricco, Umberto Eco, Italo Calvino, que fue y es uno de los más demandados, de los que nunca pasan de moda.

Autores de siempre

Gadir, una de las editoriales que más apuesta por la traducción de autores italianos -ha editado clásicos como El duelo, de Giacomo Casanova; Zibaldone, de Giacomo Leopardi; o El archidiablo Belfegor, de Nicolás Maquiavelo- tacha a la literatura italiana como «una de las grandes olvidadas». La presencia de escritores italianos es muy poca comparada con otras como la sajona: Radica en el poder económico que tiene el país, que prevalece sobre el cultural.